Mónica Montañés, escritora venezolana que se vio forzada a encontrar calor de hogar en Madrid


Por: vía Instagram (@monicamontanesc).

 

Mónica Montañés, escritora, dramaturga, pero sobre todo hacedora de telenovelas como ‘Voltea pa’ que te enamores’, sigue siendo, en la Venezuela que dejó, una leyenda. Adora con sana envidia caraqueña la seguridad de Madrid, que para ella es una terraza de las que rodean al Wizink. Orígenes españoles, la inseguridad de su tierra y una tragedia personal la obligaron a quedarse en la capital con lo puesto. Vivió los 70 madrileños y supo que su destino sólo podía ser Madrid, aquí, «donde caben millones de Montescos y Capuletos». Una joya para cualquier creador.

Por Jesús Nieto Jurado / ABC

¿Cómo es su Madrid?

Mi Madrid es caminarla. Disfruto muchísimo caminando y sentándome en alguna terraza a tomarme algo. Me encanta que esté siempre rehaciéndose o en reconstrucción. Como siempre hay una obra, te obligan a tomar un camino distinto. Y aunque esto sea fastidioso: da la señal exacta de que está viva.

¿Cómo define la terraza madrileña?

Es como poderte sentar casi en medio de la calle a tomar algo y conversar y ver pasar la gente. Me parece genial que haya tantas terrazas. Sobre todo desde su ampliación tras la pandemia.

¿Cuándo llegó a Madrid?

En diciembre de 2017. Vine para estar sólo 14 días y no me fui ya porque me entró un miedo atroz: habíamos pasado por un secuestro, a una amiga de mi hija la asesinaron y me entró pavor. Y me quedé así, con lo que cupo en la maleta, que era una sola.

¿Tenía alguna imagen previa de Madrid cuando vivía en Caracas?

Yo tenía una imagen bastante clara porque viví en Madrid entre 1973 y 1975 o 1976. Tengo muchos recuerdos de aquella época, como el colegio. Los rememoro muy bien, además, porque no eran buenos momentos para mis padres. Acabaron divorciándose años más tarde. Venía mucho de vacaciones. Madrid me gustaba mucho.

Gustar, ¿hasta qué punto?

Yo pensaba que mi destino fuera de Caracas tenía que ser Madrid. En Caracas, también, se tiene una imagen de Madrid maravillosa, quizá idealizada porque se piensan que todo es perfecto y hay de todo. Como se ve a las ciudades del primer mundo.

¿Madrid tiene material para telenovela?

Sí. Se pueden hacer millones de versiones de Montescos y Capuletos. De la Guerra Civil para acá se podrían hacer muchos Romeos y Julietas, porque es una herida que aún no se ha cerrado.

Deme un antagonista para Madrid.

El rollo político. La constante pelea que hay entre Gobierno y oposición. Cuando llegué estaba Rajoy y era lo mismo. Nos llama mucho la atención a los que venimos de Venezuela lo que es la queja española. A nosotros nos causa risa o ternura la queja. Que hay mucho que mejorar, pero es una ciudad increíble.

¿Qué cambiaría de Madrid?

Creo que no soy quién para cambiar nada de Madrid. Quizá que los madrileños la amasen más, que se dieran cuenta de lo que es. No obstante, la queja que te he dicho hace que las cosas se mantengan. A lo mejor nuestro desaforado deseo de felicidad contribuyó a que Venezuela se fuera a la mierda. Pero por otro lado creo que los madrileños podrían ser mucho más felices si se dieran cuenta de lo que es Madrid.

¿Dónde se inspira para escribir?

En el ser humano. En la gente. Acudo constantemente a la gente. Las terrazas, las conversaciones que oigo en ellas o en el autobús.

¿Algún lugar en concreto?

Me encanta la plaza de Salvador Dalí, que nadie la llama así. Me gusta mucho porque es una plaza muy rara, no tiene forma de plaza, es un lugar de paso. Eso tiene que ver mucho con Madrid, porque parece un lugar de pasada para la gente con prisa, y es solo una impresión. Otro de mis lugares favoritos es el barrio de las Letras, que no se parece nada a esta parte del Wizink, y me encanta.

¿Qué lugar le disgusta?

Los centros comerciales. No me gusta cuando la gente me los recomienda, Yo estaba harta de ellos en Caracas. Es como encerrarte para comprar. Aquí hay de todo para comprar en la calle.

¿Madrid es capital de Hispanoamérica?

Por la cantidad de hispanoamericano que hay aquí, diría que sí. En cuanto al carácter, en cambio, es muy distinto. Hay un orden, una institucionalidad y una cosa que defino como la consecuencia. Vuelvo a lo mismo: no lo veis pero nosotros sí lo vemos. El que roba tiene un problema. Hispanoamérica es muy distinta.

¿Entonces el madrileño no tiene perspectiva de sí mismo?

A lo mejor nadie lo tiene cuando está donde ha nacido. A lo mejor diría otra cosa si esta entrevista ocurriese en Caracas, porque es mi ciudad. Cuando vienes de fuera, bueno, si no te enamoras del lugar en el que vives vas a sufrir.

¿Hay alguna similitud entre el madrileño y el caraqueño?

Diría que ambos demuestran el afecto. Hay otros lugares, como los países nórdicos o Estados Unidos, que son más fríos. El madrileño, que en su extremo sería un cotilla, es afectuoso y se interesa por el otro, igual que nosotros.

¿Tiene algo el madrileño de hispanoamericano?

Tenemos en común esa cosa solidaria que es muy bonita. El abrazo, darnos dos besos, hablar muy alto, las ganas de reír, el sentido del humor.

¿Madrid sabe reírse de sí misma?

Madrid y España, en general. En eso hay mucho en común con los venezolanos. Hasta en la situación más espantosa sacamos un chiste, una ironía… Quizá no ocurre en otros países de Hispanoamérica. En Madrid o en Andalucía se nota el sentido del humor. A Venezuela fueron muchos andaluces y se nota ese carácter.