«Érase una vez en Venezuela», retrato de la corrupción y el abandono que busca llegar a los Oscar


«Érase una vez en Venezuela» – Anabel Rodríguez

 

 

El documental es un género habitualmente ignorado por los espectadores. Pero en las manos correctas pueden ser herramientas poderosas, como es el caso de «Érase una vez en Venezuela, Congo mirador». El documental dirigido por Anabel Rodríguez cuenta la historia de dos mujeres, Natalie, profesora de escuela y de Tamara, líder chavista de la zona que intenta convencer a sus vecinos de votar en las elecciones de 2015.

Por Ernesto Rodríguez | ABC.es

«Empezamos a ir al pueblo en 2012, pasábamos allí dos o tres semanas por viaje. Nos llevábamos nuestra propia agua potable», revela Rodríguez. Y es que más allá de la historia de sus dos protagonistas, el documental es la historia del pueblo de Congo donde viven, uno de los tantos pueblos que están desapareciendo por la crisis venezolana. «Queda muy poca gente en el pueblo, la gente se está yendo», asegura la directora.

Pero el trabajo de Rodríguez y su equipo es más que una foto más de la crisis venezolana, incluso más que una foto de una de las zonas olvidadas por la política, de todos los lados, en el país latino o la historia de una comunidad. Es un logro estético y técnico de primer nivel que brilla aún más por lo difícil que fue de producir.

Esa belleza visual la consiguieron en el pueblo, que por su cercanía a la naturaleza y al lago de Maracaibo tiene una belleza extraña dentro de su decadencia. «Al Zulia le dicen “la tierra del sol amada” y lo entiendes cuando estás allí. Nuestro trabajo estético nace por el lugar donde grabamos», revela con calma la directora. Quizás de lo más destacable en ese aspecto son las tomas del «Relámpago del Catatumbo», un fenómeno natural que hace que sobre el lago casi de forma permanente haya una nube de relámpagos sin truenos.

Esa belleza, sin embargo, se contrasta con la corrupción rutinaria que captura la cámara de Rodríguez. Desde la líder chavista comprando votos hasta un gobernador practicando la demagogia ante la cámara.

Justamente es Francisco Arias Cárdenas, gobernador del estado Zulia hasta 2017 y uno de los militares que apoyó a Hugo Chávez en el fracasado golpe de estado de 1992, quién da ejemplo más evidente de corrupción. No solo por la diferencia entra la ostentosidad de su oficina y la precariedad en la que viven los habitantes del pueblo, sino también porque en su poco tiempo en pantalla se ve cómo acepta la existencia del mercado negro en dólares que el régimen de Maduro aseguraba que no existía.

«La corrupción en Venezuela está tan naturalizada que la gente no se da cuenta de que lo es», asegura la cineasta. Que además no se sorprende de que Cárdenas haya permitido que se grabara la reunión en su oficina: «Él no consideraba que estaba haciendo demagogia», sentencia.

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